Palabra de Vida

"Santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad." Juan 17:17

¡hola! — 18 de enero de 2022

¡hola!

Me alegra que hayas llegado hasta aquí, poder conocerte y compartir contigo la Palabra de Vida, que alimenta nuestra alma y espíritu. Es la Palabra de Dios, que encontramos en la Sagrada Escritura, la que transforma nuestros corazones, nos da dirección, esperanza y vida.

Quiero que sepas que he estado orando por ti. Él es quien hace su obra en nosotros mediante su Espíritu Santo. Él no depende del tiempo, ni del espacio; Dios ya sabía que este momento llegaría. Dios hable a tu corazón conforme a su voluntad.

En estos tiempos modernos, abunda información que hace referencia a quién es Dios y lo que Él quiere para nosotros. Mensajes, de todo tipo, nos dan consejos sobre cómo enfrentar las dificultades, la depresión, el sufrimiento y cómo encontrar nuestro propósito. Es común que nos lleguen a nuestro correo elecrónico o WhatsApp consejos para tener ánimo, motivasión, crecimiento personal y familiar, etc. Nos levanta el ánimo ese día o algunas horas y estamos peor al día siguiente. Quizás encontremos tranquilidad al meditar en algo positivo, al escuchar música relajante o respirar un delicioso aroma de lavanda, pero no es la verdadera paz que trasciende todo entendimiento.

Hay tanta información sobre Dios y cómo enfrentar las dificultades, que a veces leemos o escuchamos «contradicciones» y quedamos peor. ¿Quién tiene razón? ¿Cuále es la verdad? ¿Qué debemos hacer? ¿Qué tan seguros podemos estar del amor de Dios? ¿Es realmente un amor incondicional?

Mi interés es compartirte en palabras sencillas la verdad, sin confusiones y con una teología sana. Podrás ver que mis escritos siempre son apegada al Evangelio, con la referencia bíblica que los respalda. Creo firmemente que lo que está escrito en la Biblia es más que suficiente y es la verdad. Nuestras opiniones pueden ser certeras o erradas y son solo eso, opiniones. En la Palabra de Dios encontramos promesas, esperanza y un deleite eterno con un aprendizaje infinito. «Santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad.» Juan 17:17

No pretendo substituir tu lectura y estudio diario de la Biblia, sino animarte a hacerlo con diligencia, apoyarte a comprender ciertos versículos con ejemplos aplicables a nuestra vida. Es Dios quien lo sabe todo, por eso te invitaré siempre a ir a la Escritura. Él es el maestro perfecto, nuestro mejor ejemplo. Recuerda seguir siempre los pasos de Jesús, no de un hombre, nosotros solo somos un instrumento en sus manos. Él es el camino, la verdad y la vida.

Por amor a Él, que está conmigo todos los días, hasta el fin del mundo

Por amor a Él que pensó en mi antes de que existiera y me amó primero

Por amor a él que me dio identidad, propósito, inumerables promesas y vida eterna por su Gracia;

es que dedico parte de mi vida a escribir para ti y a orar por ti.

Si dijera que amo a Dios y no te amo a ti,

no sería verdad porque Dios es amor. (1 Juan 4:8)

Si dijera que te amo en Cristo y no mostrara que me importas,

no sería creible. (1 Juan 3:18)

Si dijera que el amor es solo un sentimiento,

estaría equivocada, sin amor nada somos. (1 Corintios 13)

Mi mayor anhelo es que seas bendecido con estas líneas.

Dios ocupe siempre el primer lugar en tu corazón y cumpla su propósito en ti.

«Si confiesas con tu boca que Jesús es el Señor y crees en tu corazón que Dios lo levantó de entre los muertos, serás salvo». Romanos 10:9

¡Gracias!

Cansancio y victoria — 1 de mayo de 2022

Cansancio y victoria

Hay momentos en los que sentimos que nuestras fuerzas no dan más y no podremos continuar la carrera; pese a nosotros mismos una promesa resuena en el universo. Dios promete en su Palabra nunca dejarnos y darle nuevas fuerzas al que no tienen ninguna. ¡Cuan maravillosa gracia que prevee lo simple y lo complejo! No cabe duda que a Dios le interesa todo de nosotros, no solo una parte de nuestra historia. Su infinito amor se desborda por nosotros como un río y en ese desfallecer nos abraza diciéndo «No temas, yo te ayudo». Es cuando nos percatamos que pese al cansancio, la victoria es una garantía. «Mantengamos firme la profesión de nuestra esperanza sin vacilar, porque fiel es el que prometió» Hebreos 10:23

Todos los niños — 28 de enero de 2022

Todos los niños

En cada niño hay un gran potencial que espera ser descubierto. Guiarlos a conocer a Jesús como su salvador es de gran importancia. ¡Será la decisión más importante de sus vidas! «Entonces Jesús dijo: —Dejen que los niños vengan a mí, y no se lo impidan, porque el reino de los cielos es de quienes son como ellos.» Mateo 19:14

Muchas personas pueden ser tentadas a ver las capacidades o discapacidades de los pequeños, pero no debemos caer en ese grave error. Si Jesús dijo todos ¡sin excepción! es porque de alguna manera, todos son capaces de encontrarse con su salvador. ¡Cuan grande amor los espera con los brazos abiertos! Seamos canales de bendición cada día de nuestra vida.

Resucitando sueños — 26 de enero de 2022

Resucitando sueños

Cuando somos niños soñamos con “qué queremos ser cuando seamos grandes”, por lo regular los sueños son ¡inmensos!, nuestra imaginación parece ¡no tener límites! Un niño realmente puede creer que viajará al espacio, descubrirá planetas, ¡cambiará el mundo! Pero ¿qué pasa cuando ese niño crece? ¿Seguirá soñando? ¿Podrá imaginar o perderá esa chispa?

Es común que el mundo asfixie esos sueños y que a veces antes de llegar a la edad adulta ese niño haya dejado de soñar e incluso de creer en él. Es tan triste ver como un sueño puesto por Dios como una llama a veces parece extinguirse por falta de oxígeno.

Debemos buscar que esos sueños que vienen del corazón de Dios permanezcan aún a pesar del tiempo. ¿Cómo podremos conservarlos o avivarlos? ¡Clamando al Señor de todo corazón! Él hará su obra mediante su Espíritu Santo  “Aviva, oh Señor, tu obra en medio de los años, en medio de los años dala a conocer…” Habacuc 3:2 Debemos reconocernos necesitados de nuestro Padre, de su gracia y misericordia; pues sólo Él es el autor y dador de la vida tanto física como espiritual.

¿En verdad creemos que somos capaces de mejorar nuestra sociedad con la ayuda de Dios? ¿De ser catalizadores de cambio? Es necesario que esos sueños muertos cobren vida, ¡que resuciten! y que la esperanza arda dentro de nosotros. “Y el Dios de paz que resucitó de los muertos a nuestro Señor Jesucristo, el gran pastor de las ovejas, por la sangre del pacto eterno, nos haga aptos en toda obra buena para que hagamos su voluntad, haciendo él en nosotros lo que es agradable delante de él por Jesucristo; al cual sea la gloria por los siglos de los siglos. Amén.” Hebreos 13:20-21

Padre, en el nombre de Jesús, nos reconocemos necesitados de ti, sin ti nada somos mi Dios. Aviva nuestros corazones, resucita esos sueños que provienen de ti y que han sido olvidados. Danos la fe, la esperanza y la fortaleza necesaria para tomarlos fuertemente en nuestras manos y luchar. Sin importar el tiempo que ha pasado, tú eres fiel; eres el mismo ayer, hoy y por los siglos. Yo te ruego por esa confianza en nuestros corazones. Tú no eres hombre para mentir; ni hijo de hombre para arrepentirte; ¡Tú ciertamente cumplirás! ¡Tú eres Fiel! ¡A ti sea toda la gloria por la eternidad! Amén.

Un ancla firme — 23 de enero de 2022

Un ancla firme

Hay veces que la añoranza desgarra el alma. Los que partieron, ya no están.  Faltan sus abrazos, sus besos, su sonrisa y su voz. Su recuerdo acaricia el corazón en medio del dolor y un rayo de esperanza se desborda tanto como las lágrimas: ¡Cristo!

Su amor es tan inmenso que logra llenarnos de su paz que trasciende todo entendimiento. Nuestra esperanza es un ancla firme, esperamos su venida, ese mundo nuevo en el que nos reuniremos con quien tanto amamos. Por ahora, sólo dile papito amado cuánto los amamos, abrázalos muy fuerte y enséñanos a danzar bajo la lluvia para adorarte.

“Entonces vi un cielo nuevo y una tierra nueva, porque el primer cielo y la primera tierra habían desaparecido. Y vi la ciudad Santa, la nueva Jerusalén que descendía del cielo desde la presencia de Dios, como una novia hermosamente vestida para su esposo. Oí una fuerte voz  que salía del trono y decía: “¡Miren el hogar de Dios ahora está entre su pueblo! Él vivirá con ellos y ellos serán su pueblo. Dios mismo estará con ellos. Él les secará toda lágrima de los ojos, y  no habrá más muerte ni tristeza ni llanto ni dolor. Todas esas cosas ya no existirán más” Y el que estaba sentado en el trono dijo: “¡Miren, hago nuevas todas las cosas!…” Apocalipsis 21:1-5

Fío del alma — 22 de enero de 2022

Fío del alma

En esta temporada invernal podemos sentir un frío estremecedor. Llegan las bajas temperaturas de un dígito y todos corremos a abrigarnos; guantes, gorros, térmicos, etc. Hoy pensaba cómo de la misma manera el Espíritu Santo nos avisa cuando algo está mal, cuando la situación espiritual baja a «un dígito» por la falta de comunión con Dios, por priorizar el estrés diario, la rutina diaria y no la lectura de la Palabra. Me pregunto si lo escuchamos tanto como al clima o si esperamos a estar casi congelándonos para reaccionar.

«¡El fiel amor del Señor nunca se acaba!  Sus misericordias jamás terminan. Grande es su fidelidad; sus misericordias son nuevas cada mañana.» Lamentaciones 3:22-23 Cada amanecer Él nos espera amorosamente para platicar. ¿cuántas veces lo hemos dejado esperando? Dios es tan bueno, que nos sigue esperando aún hoy. Valoremos su presencia y su amor. Corramos hoy nuevamente a los brazos de papi con un corazón arrepentido, humillado, que reconoce cuánto ha descuidado su relación más importante, solo porque no lo ve con sus ojos. Vemos la agenda, los compromisos, los pendientes, pero ¡no más! «andamos por fe, no por vista» 2 Corintios 5:7

Es tiempo de restablecer el orden más importante en nuestra vida y si es necesario poner un encabezado diario en la lista de tareas «DIOS PRIMERO, lo demás puede esperar.» Sigamos el ejemplo de nuestro Señor Jesucristo, no busquemos nuestra voluntad sino la voluntad del Padre. «He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él y él conmigo.» Apocalipsis 3:20 Que tu alma viva en el calor de su presencia. «Me mostrarás la senda de la vida; En tu presencia hay plenitud de gozo; Delicias a tu diestra para siempre.» Salmos 16:11

Hijos de Dios —

Hijos de Dios

Podemos darnos cuenta si en verdad nos amamos, cuánto nos amamos o sin en realidad tenemos en poco nuestra vida observando nuestro trato a nuestros semejantes. A veces las personas conocen la necesidad de su amigo, de un miembro de su comunidad, de una persona en la calle y simplemente la ignoran. Quizás le digan “voy a orar” y ni siquiera oran; “Dios te ayude y consuele” pero ellos no ayudan en nada; no viven el ministerio de la consolación. “Dios te fortalezca” pero no son esas manos que pueden levantar al caído. Triste mente muchos ni siquiera quieren relacionarse con el necesitado, viven creyendo que pocos son dignos de su amistad; simplemente transitan en esta vida con completa indiferencia. Con sus labios honran al Señor pero su corazón está muy lejos de Él. Es aquí donde los títulos sobran y volvemos al verdadero título sin el cual no hay nada: ¡Hijos de Dios!

El hijo, hace lo que ve hacer al Padre. Si somos hijos, entonces somos coherederos con Cristo. Si somos hijos, las buenas obras que Él preparó de antemano las estaremos haciendo. Si somos hijos llevaremos consuelo al afligido, vendaremos sus heridas y compartiremos con el necesitado. Si somos hijos, nuestro clamor será ¡Señor despierta a tu iglesia! ¡Levanta a tu pueblo! Si somos hijos, el amor a nuestros semejantes no dependerá de su color de piel, religión, capacidades, discapacidades, estatus social o económico. Si somos hijos sufriremos por el que sufre, nos alegraremos con el que se goza. Si somos hijos, amaremos la verdad y viviremos en ella. Si somos hijos, pensaremos más en los demás y menos en nosotros mismos; los sueños de Dios serán nuestros sueños. Si somos hijos en verdad diremos de todo corazón “Heme Aquí Padre; ¡envíame a mí!” y caminaremos en su dirección.

Presentemos nuestro corazón delante del Padre, revisemos nuestro caminar y contestemos ¿Estamos actuando como hijos suyos? ¿Estamos enfocados en el yo, o en Él? Te invito a ir a esa intimidad con el Señor, en la cual todo es manifiesto y transformado. Que el poder de su presencia y de su Santo Espíritu haga su obra en ti. El Señor te de la dirección necesaria, la asignación debida, te revele esas buenas obras que faltan por hacer. Sea tu corazón sensible y obediente a su voz. Camines por esa senda antigua que Él formó llamada ¡Amor! Si Dios es amor, entonces ¡no hay otra forma de caminar!

No nos dejemos engañar, Jesús habló muy claro:  “Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad.” Mateo7:22-23

Paz en la tormenta — 18 de enero de 2022

Paz en la tormenta

Hay tormentas en la vida que son tan fuertes que ni siquiera podemos abrir los ojos. El golpe del agua nos lastima, nos ciega, pero estamos ahí, permaneciendo firmes.

¿Es a caso la firmeza suficiente? ¿no es también la paz en la espera necesaria? La paz va acompañada de la esperanza que sobreviviremos la tormenta, de que ésta pronto pasará; ¡por su puesto que es vital!

Jesús prometió darnos paz en medio de la tormenta, acompañarnos en los buenos y malos momentos. Es a Él a quien debemos de clamar en la tempestad con la certeza que nos escucha y ayudará.

«Dios escucha a los suyos y los libra de su angustia. Dios siempre está cerca
para salvar a los que no tienen ni ánimo ni esperanza.

Los que son de Dios podrán tener muchos problemas,
pero él los ayuda a vencerlos.» Salmos 34: 17-19

Isaías 40:8 —

Isaías 40:8

«La hierba se seca y la flor se marchita,
    pero la palabra de nuestro Dios
    permanece para siempre»

¡Alto! —

¡Alto!

Muchas veces tendremos que detenernos, hacer un alto en el camino para poder admirar las bendiciones que tenemos enfrente. No temas a los «altos» de la vida; Dios sigue en control rodeándonos con su amor inagotable.

Nací para alabarte —

Nací para alabarte

«Bendeciré a Jehová en todo tiempo; Su alabanza estará de continuo en mi boca. En Jehová se gloriará mi alma; Lo oirán los mansos, y se alegrarán. Engrandeced a Jehová conmigo, Y exaltemos a una su nombre. Busqué a Jehová, y él me oyó, Y me libró de todos mis temores.» Salmos 34:1-6